El representante de Xàbia Millora, Juan Luis Cardona, ha anunciado que la plataforma ciudadana se desvincula del PP, "por no creer en el proyecto del actual presidente local, Juan Moragues".
Cardona ha manifestado estar harto de esperar durante "tres meses infructuosos", en los que la directiva de los populares de Xàbia no ha querido "contar ni colaborar con la parte renovadora". Es más, Xàbia Millora duda si quiera que Moragues tenga un proyecto, más allá de sus ambiciones personales.
"Desconfiamos de la gente que lleva más de 15 años en el poder, con ambiciones tan sólo personales, que utiliza los engaños, manipulaciones, mentiras y amenazas", afirma Cardona, quien se unió hace unos meses a la lista del candidato Juan Pachanca, quien pugnó y perdió contra Juan Moragues por la presidencia local del partido.
Sonado fue entonces las acusaciones de Moragues a miembros de la facción contraria por supuestas amenazas. Sin embargo, a pesar del escándalo mediático, Pachanca, apoyado por poco menos de la mitad de los militantes que fueron a votar en las elecciones de la presidencia local, finalmente mostró su apoyo a su rival, después de que éste prometiera integrar ambas corrientes.
Por lo visto, tres meses después, nada ha cambiado en el seno de los populares javienses. Por este motivo, Xàbia Millora ha decidido desligarse de los populares, y seguir con su "original proyecto de intentar mejorar Xàbia desde la humildad, con gente joven con inquietudes sanas, gente válida y dinámica, preocupada por la actual situación política y la mala gestión municipal".
Cardona ha anunciado que, a partir de ahora, el grupo Xàbia Millora volverá a activar su red social, seguirá con sus críticas reivindicativas y con reuniones participativas, a las que todo el mundo está invitado.






















En los municipios suele votarse más por las personas de la lista (especialmente la primera) que por las siglas. Cuando alguien es tan polémico dentro de un partido y provoca incluso escisiones, moralmente debería retirarse para dejar trabajar con proyectos definidos. Obviamente, Moragues siente un placer especial cuando pone el trasero en el sillón de la alcaldía, pero nada más.