La quinta la Brega ha editado un librito para conmemorar sus 65 años y en el que se recopilan datos y anécdotas de cómo era la Xàbia de su infancia hasta que fueron quintos con 21 años en 1965.
"En blanco y negro, tal y como era la Xàbia de aquella época oscura", como explicó Juan Bautista Codina Bas, quinto del 65 y el encargado de presentar el libro ante los medios. En la villa entonces había varios mundos contrapuestos, el de la llata y las redes, los de la mar, el pueblo y el Arenal.
Pero era una época dura, no cómo ahora que todo es más fácil. Pero, "de aquel pasado tan duro ha nacido este pueblo", recordó el alcalde, Eduardo Monfort, y "nunca debemos perder la memoria histórica".
La Brega es la quintà de 1965, y este año cumple la "edad jubilosa de 65". Su nombre se lo debe a la denominación que recibe el número 65 en la lotería de la ONCE. El librito que acaban de editar cuenta cómo era la Xàbia de 1944 en la que nacieron. Las madres alumbraban en casa y permanecían convalecientes durante más de una semana, la bicis pagaban impuestos de matriculación, la jornada laboral era de seis día completos, no había televisión para entretenerse, y la luz provenía de los carbureros.
Los juegos consistían en salir a la calle con los amigos, y los juguetes los fabricaban los propios niños con monedas, telas, trapos, maderas, piedras, palos e incluso suelas de zapato. Por otro lado, el luto se guardaba de forma rigurosa por toda la familia durante años, existían las cartillas de racionamiento, y se celebraba la matanza del cerdo en las propias calles del pueblo. Además, muchos niños no podían continuar sus estudios porque tenían que trabajar, y el fútbol se fue convirtiendo en el gran deporte que es hoy gracias a la creación del Club Deportivo Jávea en la década de los '40.
También las celebraciones eran entonces muchísimo más modestas: no había regalos en Navidad, sino unos cacahuetes, almendras, naranjas y un porrón de vino para aguantar bailando y riendo toda la noche. Los bautizos, bodas y comuniones eran estrictamente celebraciones religiosas y mucho más austeras que hoy en día. Pero la gente se respetaba y se sentía feliz con los gestos y acciones más sencillas.
Un respeto y un cariño que no han perdido todos los que nacieron en 1944, y que han convivido y compartido tantos años de experiencias que ahora han decidido recopilar para el disfrute y el recuerdo de todos los javienses.


















