Cata con maridaje de la Casa del Vino en el Restaurante Tosca
16/10/2010 - 20:36
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El Restaurante Tosca, de la mano de Matthew Kaine, de la Casa del Vino, ofreció una cata con maridaje con vinos de Cariñena y de la Ribera del Duero.

 

Antes, para abrir boca, se eligió para acompañar la Vichisoisse un Bohigas Brut, bodega familiar que en un año elabora la misma cantidad de botellas que las marcas más comerciales en una hora, lo que deja entrever que se trata de un cava elaborado con mucho esmero y cariño.

Como primer plato, se sirvieron unas Bolitas de melón Galia con virutas de jamón ibérico, que fueron complementadas con un blanco Urbezo Chardonnay del 2009 (D.O. Cariñena). Con aromas florales y de frutas tropicales, se trata de un caldo suave que combina bien con este plato más bien dulce.

Para maridar con el Volován de pescado con fina crema de calvados se optó por un Urbezo Merlot Rosado del 2009, que tuvo mucho éxito entre los comensales, corroborando el Baco de Oro otorgado por la Unión Española de Catadores. Afrutado, bastante alcohólico y goloso en boca, su equilibrada acidez y frescura lo convierten en ideal para combinar con platos con cremas.

Para acompañar el plato principal, un Magret de pato y sus frutas del bosque al Oporto, Matthew optó por un tinto crianza de la D.O. Ribera del Duero, Castillo de Peñaranda 2006, cosecha no tan espectacular como las de 2005 y 2007, pero un gran vino de una pequeña cooperativa.

Y es que Peñaranda es un precioso pueblo en la ribera del Duero con sólo 200 habitantes, donde todo el mundo trabaja para la cooperativa local, la única industria. Con este maridaje, vino y plato se ligan a través del río Duero, el mismo que desemboca al Atlántico por la ciudad lusa de Oporto.

De Peñaranda cabe destacar también la antigüedad de las cepas, de 120 años, con raíces tan viejas que alcanzan profundidades de 15 a 20 metros, lo que le permite absorber una gran cantidad de minerales diferentes. El resultado es una viña que produce menos uvas, pero el sabor de éstas es más concentrado y más complejo.

 

Y de postre, un gran acierto. Para combinar con el Crepe Suzette y su helado casero se eligió Álex Moscatel de la D.O. Navarra, elaborado con uvas petit grain, o de grano menudo, una de las variedades más antiguas del mundo. De hecho, las pruebas de ADN han confirmado que esta uva ha permanecido inalterada desde hace siglos, y es la misma que cultivaban en el antiguo Egipto y Grecia.

Se trata de un moscatel diferente al que estamos acostumbrados en Alicante -moscatel de Alejandría-, más suave, fino y con un poco cítrico, característica que hizo de éste un maridaje perfecto con el crepe que iba acompañado de pequeños gajos de mandarina, al diluirse el límite entre el postre y el vino. 

 

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