La Casa del Vino y el Restaurante Tosca celebraron una cata de Bodegas Ribas, conocida especialmente por su excelente vino tinto, Sió.
Todo un lujo poder disfrutar de unos vinos tan excelentes como especiales en una cata ofrecida por las enólogas Araceli Servera (13ª generación de Bodegas Ribas) y la valenciana Marta Mártir.
El miércoles, fue en la Casa del Vino (Avda. Augusta, al lado de Mercadona) donde medio centenar de personas pudieron disfrutar de estos "Vinos de la Tierra de Mallorca" tan diferentes y especiales. Mientras que el jueves fue en el Restaurante Tosca donde un grupo de clientes y amigos tuvo el privilegio de tastar estos caldos en una cena maridaje.
300 años elaborando vinos
Ca'n Ribas es una finca con historia. De hecho, el año que viene cumplirá tres siglos de tradición vitivinícola familiar, desde que Pedro Ribas construyó la bodega en 1711. Se trata de una pequeña empresa familiar en la que trabajan 17 personas, incluyendo 4 enólogos, y que sólo produce alrededor de 140.000 botellas al año, que poco a poco, y a base de trabajo bien hecho y de constancia, se está labrando un nombre propio entre los mejores vinos españoles.
Sin entrar en concursos, y sin grandes campañas publicitarias, Ribas poco a poco se está haciendo un hueco en las mejores colecciones de vinos, a base de unos caldos de mimada calidad, producidos con las variedades autóctonas de prensal, para los bancos, y mantonegro, para los tintos.
Los vinos de Ribas quizá no sean muy conocidos para el público en general, pero su prestigio comenzó en el siglo XIX, cuando obtuvo la Medalla de Perfección en la Exposición Nacional Vinícola de 1877, y desde 1986 se distingue por embotellar vinos de alta calidad.
La Finca Ca'n Ribas está situada en el municipio de Consell y cuenta con 40 hectáreas de viñedos a 155 metros de altura, principalmente de la variedad autóctona de mantonegro. El suelo es terroso, cubierto de cantos, con buen drenaje, y las viñas, viejas, cuentan con grandes raíces que horadan profundamente para alcanzar el agua. La piedra y el Mediterráneo dan a estos vinos su sabor caractarístico.
Los vinos de Bodegas Ribas no pertenecen a ninguna Denominación de Origen, sino que entran dentro de los denominados "Vinos de la Tierra". Esto es principalmente porque la uva mantonegro no ha sido seleccionada, es decir, no existe aún el clon que se pueda injertar, con el que producir viñedos de unas mismas características. Labor de investigación que ahora está llevando a cabo la Universidad de Mallorca.
Sió, el buque insignia
A pesar de los siglos de tradición familiar, no fue fácil para Bodegas Ribas encontrar su camino. Cuando falleció la matriarca, Sió (diminutivo de Concepción), una atractiva y alta mujer de ojos verdes con mucho carácter, dejó siete hijos y un marido que no compartía la pasión por el vino. Afortunadamente, una de sus hijas, María Antonia, decide continuar con el vino.
Durante diez años difíciles, María Antonia busca un camino a seguir, pero no es hasta que decide hacer un vino en homenaje a su madre que lo encuentra. A la vez, sus hijos Araceli y Javier, ambos enólogos, eligen continuar con la tradición familiar, y juntos.
Elaborado principalmente con la variedad autóctona de mantonegro, más un poco de syrah, cabernet y merlot, Sió es un vino expresivo, maduro y complejo, un vino especial, como lo fue Concepción. Es un caldo, con 12 meses de barrica, alabado por críticos y público en general, con aromas y sabores cambiantes de frutos rojos. Sió empieza cerrado, con olor a humedad y minerales, pero evoluciona conforme pasan los minutos hasta convertirse en un caldo sabroso y equilibrado, con bastante graduación alcohólica, pero que no se nota en el paladar, y que se saborea mejor con buena compañía y una buena conversación. Sió es Concepción, es 300 años de Ribas y es el terroir de Mallorca y el mar Mediterráneo.
Maridaje con Ribas
En la cata que se realizó en el Restaurante Tosca, se maridó el Sió con un Ragú de Ciervo con boletus y pera Williams, una combinación muy acertada.
Pero antes, el Ribas blanco 2009 se combinó con un Wok de verduras con fideos de calamar y salsa de ostras. Con un 85% de prensal y 15% de chardonay, las características del suelo brindan un toque mineral a este vino joven que, sin embargo, es bastante alcohólico (13º) y aguanta perfectamente dos años en botella. En nariz recuerda el frescor de la brisa mediterránea a orillas de una playa de arena, mientras que al paladar aparecen notas de frutas blancas cambiantes, desde pera y manzana, hasta melocotón y piña, con un punto carbónico.
Para el Ribas rosado 2009 se optó por un Salteado de setas y mozzarela al Jerez. De color brillante y vivo, destacan el aroma a compota de fresa y sabor a fruta joven, con el fondo característico de los vinos de Ribas que recuerdan claramente al terroir mallorquín.
Antes de pasar al postre, la Casa del Vino y el Restaurante Tosca sorprendieron a los comensales con una muestra del Ribas de Cabrera, un reserva elaborado sólo cuando la cosecha cede uvas de suficiente calidad, y que muestra todo el potencial del mantonegro. En él se nota claramente el terroir característico de las viñas de Ca'n Ribas, con notas minerales y balsámicas y frutas rojas, es potente y carnoso, pero noble. Se producen sólo unas 1.500 botellas al año.
Por último, el Sioneta, elaborado con moscatel de grano menudo, que no se cosecha hasta que no está pasificado. Tiene 6 meses de barril y una acidez muy equilibrada que hacen que no resulte empalagoso y combine bien con el chocolate.
En definitiva, los vinos de Bodegas Ribas sorprenden primero por su olor y sabor diferentes, y luego por su calidad y constante evolución, incluso mientras está en el vaso. Unos vinos llenos de historia y característicos de su terroir, la tierra de Mallorca.



















